El curso de inglés para empresas como estrategia de crecimiento y expansión

Casi podríamos afirmar que el inglés es el idioma global. En la actualidad, cualquier candidato a un puesto de trabajo gozará de mayores ventajas frente a sus rivales si en su currículo incluye el conocimiento de la lengua de Shakespeare. Educación, hostelería, ocio, cultura, ningún sector de la economía escapa a esta realidad y por supuesto, tampoco el mundo de los negocios. A nivel mundial, cuando los representantes de dos o más empresas hablan idiomas diferentes, el inglés se convierte en la solución que les permite comprenderse mutuamente y alcanzar acuerdos. Por ello, el curso de inglés para empresas es una estupenda estrategia de crecimiento y expansión para cualquier empresa que quiera llegar más allá de su espacio inicial.

En el mundo actual, las organizaciones cada vez son menos locales y más globales y, en consecuencia, también lo son los profesionales que las integran. Por ello las empresas demandan cada vez más perfiles profesionales plurilingües. Hablar varios idiomas es una ventaja competitiva, pero hablar inglés, es ya un requisito indispensable.

La consecuencia de este no tan nuevo escenario es que los cursos de inglés para empresas han proliferado en todas las ciudades españolas. Los encontramos de muy diferentes tipos y niveles, casi siempre adaptados a las necesidades concretas de las empresas y/o de los profesionales que los demandan.

Hablamos de inglés para la atención al público, de inglés para las negociaciones, etcétera. Pero también encontramos cursos de inglés británico, o de inglés estadounidense pues, aunque parezcan lo mismo, existen bastantes diferencias. Y por supuesto, todos estos cursos se organizan en función de diferentes niveles de complejidad, y pueden ser seguidos de forma presencial, a distancia u online, en las instalaciones del centro formativo o en espacios habilitados en la propia organización; pueden ser cursos intensivos o cursos de frecuencia periódica. En definitiva, se trata de programas adaptados, que permiten compaginarlos con el trabajo y que, por lo tanto, ya no dejan excusa para no ser realizados y beneficiarse de todas las ventajas que aportan.

Porque toda empresa cuyos empleados comprenden y hablan de manera fluida el inglés, cuentan con mayores oportunidades de negocio fuera de las fronteras de su país, de llegar a ventajosos acuerdos con socios internacionales y de triunfar en el sector económico de su actividad. La premisa es muy lógica y sencilla:  todo funciona mejor si nos entendemos, y para ello, lo mejor y fundamental es hablar el mismo idioma.

La tendencia es ya una realidad desde hace muchos años: el mercado global requiere un idioma global, y ese idioma es el inglés. Por lo tanto, toda empresa que desee proyectarse internacionalmente, debe hablar inglés.

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