Implantación de estrategias para aprovechar el tiempo: Resistencias Internas

En este aspecto concreto de la gestión del tiempo es especialmente aconsejable la intervención de un formador cualificado. En el entorno de una empresa los integrantes de un equipo no pueden observar con objetividad las dinámicas que se generan por estar inmersos en una alienación propia del paso del tiempo, la estructura organizativa y las relaciones interpersonales.

Sin embargo, en una primera aproximación, podemos observar algunos problemas muy comunes:

–         Falta de concreción en las labores y responsabilidades: Para que un equipo funcione fluidamente todos los miembros que lo conforman deben tener claro donde empiezan y terminan sus atribuciones, tiempos y capacidades.

–         Carga de trabajo desproporcionada: El cansancio y el estrés pasan factura en cualquier entorno laboral. El ritmo interno es un tempo que ha de encontrar cada sujeto a través de la experiencia y la formación.

–         Priorizar con criterio: Encontrar una jerarquía de importancias en las labores a desempeñar es un ejercicio que junto a la dirección del equipo supone un gran ahorro de tiempo y esfuerzo. Ha de tener un momento concreto y definido para ello.

–         Delegación de tareas: Delegar es una actividad con un esfuerzo inicial que tiene una alta rentabilidad a corto y medio plazo. Se debe superar la creencia de que delegar es perder el control, pues delegar no es otra cosa que ganar en confianza y efectividad.

–         Nunca está de más recalcar que el orden en un ambiente de trabajo; oficina, mesa, ordenador, es algo básico en todo profesional que pretenda alcanzar mejoras y desarrollarse.

–         Es recomendable cierto sentido de urgencia, de consciencia en el ahora, pues es una forma de garantizar el desarrollo de una tarea tras otra sin dispersarse.

–         Indecisión a la hora de dar prioridad: Una decisión es mejor que ninguna decisión.

–         Conviene desarrollar un plan de trabajo para establecer la jornada laboral dejando tiempo para imprevistos y margen para solucionarlos.

–         Postergar o no terminar tareas arduas es una dificultad interna muy frecuente: Estas labores son las primeras que hay que abordar, con energía y decisión. La realización de estos trabajos suele ser menos dificultoso que el pensamiento constante sobre ese tema.

–         El cansancio es un elemento clave. Las pausas entre tareas y hábitos saludables de ejercicio, alimentación y ocio para que la mente pueda distraerse antes de retomar con energía el trabajo.

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