Introducción a la Toma de Decisiones

Existen tres campos, en el mundo de la acción, donde todo es fecundo excepto el sentido común. En ellos no basta para decidir el sentido común o la experiencia, estos son: el campo aleatorio, el campo combinatorio y el de la lucha o competencia.

Ejemplo: el hombre de la calle no tiene claro el concepto de esperanza matemática a pesar de que esta noción fue enunciada por Bernouilli en 1713; y prueba de ello es la abundancia de loterías, apuestas, … , (dificultad de aprehender lo aleatorio). Igualmente, el sentido común está desamparado frente a lo combinatorio (elección entre n! -factorial de n-  posibilidades). Por el mismo motivo, en problemas de lucha y competencia, donde se mezclan lo aleatorio y combinatorio. Se trata, pues, de completar el sentido común y la experiencia con la información y el tratamiento científico de la misma.

La decisión se halla en el punto opuesto del instinto y los reflejos.

Decidir es lo propio del hombre, cuya categoría social se corresponde, casi exactamente, con el nivel de decisión en el que se halle situado en la sociedad

Frente a un problema de decisión pueden adoptarse tres actitudes:

  1. Ignorar el problema y eludir la solución; es la menos digna porque supone la renuncia al ejercicio de una de las funciones más nobles de la condición humana. Los problemas siguen en pie y la decisión pendiente se hace, generalmente, más difícil con el tiempo.
  2. Decidir apoyándose exclusivamente en el sentido común y la  experiencia; es la actitud normal ante los pequeños problemas de la vida; pero aplicada a problemas complejos allí donde interviene lo aleatorio, lo combinatorio o ambos no puede por más que proporcionar soluciones de emergencia.
  1. Decidir al final de un proceso que comporta:
    • Hacer un análisis de la situación mediante la recogida de datos.
    • Construcción de modelos matemáticos que se ajusten a la realidad.
    • Resolver con técnicas adecuadas tales modelos, para que, a partir de la    solución, tomar la decisión más conveniente a nuestros fines.

La frontera entre los problemas de decisión importantes y los que no los son es, naturalmente, relativa.

Son herramientas para la toma de decisiones:

  1. Las técnicas clásicas de Ingeniería, Economía, etc.
  1. La Estadística y la Investigación de Operaciones
  2. La Teoría de la  Decisión

Todo ser vivo se enfrenta con problemas de decisión. Así, desde los más simples que toman las decisiones automáticamente (organismos unicelulares), al resto de los animales, que a su instinto en la toma de decisiones puede ayudar la memoria.

A medida que va aumentando la complejidad del ser vivo, va disminuyendo la intensidad de los factores innatos de decisión, y así, en los mamíferos se aprenden soluciones de los padres o por experiencia. Esta evolución llega a su máximo en el ser humano, en el que los factores biológicos de decisión casi han desaparecido para dar lugar a nuevas formas de transmisión de conocimientos, son éstas el lenguaje y las culturas o civilizaciones.

Llegamos a la cultura griega, donde surge un conjunto de reglas de razonamiento que sistematizadas por Aristóteles son conocidas como lógica, llamándose razonamiento al uso correcto de estas reglas.

La razón como mecanismo para tomar decisiones puede ser considerada:

  1. Como proceso que conduce a la elección de una forma de actuar
  2. Como método de convicción

En este segundo aspecto no se le discute el ser el mecanismo de persuasión más importante, pero sí el que sea el mejor en la toma de decisiones.

La importancia de la razón como mecanismo para la toma de decisiones radica en sus aportaciones:

  1. El establecer una relación causa-efecto.
  2. La introducción del principio de consistencia (deben ser rechazadas las proposiciones que se contradigan entre sí). La consistencia no implica verdad.

Como podéis ver en cualquier curso de toma de decisiones, este esquema de pensamiento apenas tiene divulgación con el paso de los siglos. A partir del siglo XVII, y debido a nuevos descubrimientos científicos, el hombre empieza a dudar y redescubre la potencia del razonamiento aunque en forma algo distinta a los griegos; y es a través de lo que se ha dado en llamar el método científico. El nacimiento del concepto de ciencia va muy ligado a la aceptación de la autoridad del experimento. El método científico puede considerarse como una interacción de dos componentes del pensamiento humano; la intuición y la lógica interpretación de los resultados obtenidos por la experiencia.

La intuición, a partir de cierta situación de conocimiento, extrapola e inventa nuevas teorías. Experimentos posteriores ratifican, modifican o declaran falsas dichas teorías. A su vez, los resultados de nuevos experimentos estimulan la intuición y ponen en marcha la actividad creadora. Este ciclo es lo que constituye el método científico.

Este esquema es válido para las ciencias puras, naturales y sociales. Toda ciencia tiene tendencia a dotar de una medida a las magnitudes que emplea. Una ciencia que sólo establece relaciones de tipo cualitativo, parece estar en un estado más primitivo que aquellas en que las relaciones son de tipo cuantitativo.

Veremos, como ejemplo de éstas, que la Teoría de la Utilidad establece una medida para las consecuencias o resultados en la toma de decisiones.

Tales ciclos del método científico también se han definido como razonamientos deductivo e inductivo:

 El deductivo va de lo general a lo particular (modelo matemático). En él se establecen hipótesis generales que caracterizan un problema y se deducen ciertas propiedades particulares por razonamientos lógicos.

El inductivo, a partir de observaciones particulares de ciertos fenómenos se intenta establecer unas reglas generales aplicables a todos ellos (experimentación).

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