Técnicas básicas en la resolución de conflictos

Los conflictos son inevitables en el ambiente de trabajo donde muchas opiniones diferentes tienen que convivir a diario en favor de un objetivo común. Aunque no siempre son situaciones agradables es necesario pasar por ellas y, sobre todo, saber manejarlas de forma productiva.

El primer paso a la hora de resolver un conflicto es analizar el problema con la finalidad de entender sus causas y sus posibles consecuencias. Lo mejor es empezar por abordar la situación de manera que todos los implicados vean que se trata de un problema mutuo. Así se prepara el terreno para una posible negociación.

Al expresar nuestras preocupaciones, requisitos o intereses, lo más efectivo es haber recopilado previamente información sobre los distintos puntos de vista. Muchas veces un mismo problema puede ser percibido de modo diferente entre varias personas por lo que hay que ponerse de acuerdo y definirlo.

Igualmente conviene ser capaces de observarlo desde la distancia para tomar una actitud objetiva frente al mismo y ver cómo afecta al desarrollo del negocio, por ejemplo, a la toma de decisiones o a las relaciones con los clientes. Los conflictos laborales pueden afectar muy negativamente al trabajo en equipo, por lo tanto, la búsqueda y el brainstorming de soluciones y cursos de formación en resolución de conflictos comunes son indispensables para resolverlo.

 

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