Técnicas de optimización del tiempo

Todos los proyectos empresariales tienen que realizarse dentro de unas fechas marcadas generalmente por los intereses del cliente. Para hacer un uso efectivo del tiempo se pueden utilizar una serie de técnicas de optimización que satisfarán tanto a los trabajadores como a los clientes.

La primera recomendación consiste en fijarse un plazo final que sea previo al establecido por el cliente, dentro de unos límites razonables.

A partir de aquí se empieza con la preparación de un plan de trabajo en el que se tiene que incluir la previsión de imprevistos para evitar retrasos en la medida de lo posible. Esto da un margen de actuación a la vez que ayuda a economizar los recursos de trabajo.

Dentro de la elaboración de las diferentes tareas diarias hay que saber diferenciar entre aquellas que son prioritarias y aquellas que son secundarias para alcanzar el objetivo final. Asimismo es muy importante saber delegar las actividades entre los miembros del equipo en lugar de intentar abarcar todas uno mismo, lo que a pesar de las reticencias de mucho empresarios, es antiproductivo.

Igualmente la sobredosis de tareas diarias para cumplir los plazos establecidos no es algo recomendable en términos de efectividad, razón por la cual el buen manejo de las pausas y descansos está tan valorado dentro de los programas de formación en optimización del tiempo.

 

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