Videojuegos como terapia contra el alzheimer

El sector de los videojuegos ha evolucionado rápida y eficazmente al amparo del desarrollo de las nuevas tecnologías informáticas. En la actualidad, ya no se trata de un elemento más de ocio y entretenimiento, más propio de niños, adolescentes y “frikis”, sino que los videojuegos han demostrado ser una eficaz herramienta para el tratamiento de diversas dolencias y enfermedades, e incluso para prevenir algunas de ellas.

Uno de los ejemplos más evidentes lo encontramos en el nuevo tipo de juegos que obligan al movimiento y que fueron introducidos por la compañía Nintendo y su consola Wii. La “WiiHabilitación” permite tratar los problemas motrices y funcionales de los pacientes, y obtener mejores resultados, y de forma más rápida. Pero diferentes informes médicos señalan que algunos videojuegos también resultan de gran eficacia para combatir determinados trastornos y/o enfermedades mentales, pero muy especialmente el alzheimer, una enfermedad asociado al paso del tiempo y que supone todo un reto para quienes la padecen, y también para sus seres queridos.

Los videojuegos ofrecen grandes ventajas para combatir el alzheimer, sobre todo cuando es detectado en su fase más temprana o, mejor aún, para prevenirlo cuando existe un historial familiar de esta enfermedad. La razón de base es bastante sencilla: los videojuegos mejoran la destreza visual y auditiva, favorecen capacidad de organización y cooperación, benefician a la memoria y ayudan en el proceso de toma de decisiones.

Por desgracia, el alzheimer aún no tiene cura, sin embargo, podemos tratarlo con videojuegos y otras tecnologías y mitigar / retrasar su impacto al igual que las terapias ocupacionales. De esto saben mucho unos investigadores de la Universidad de Almería que desarrollaron un juego que permite prevenir el alzheimer.

El juego consiste en una serie de pantallas táctiles que facilita su uso por personas a partir de cincuenta años, poco habituadas con las tecnologías, y a quienes va dirigido principalmente, aun cuando carezcan de antecedentes familiares o no hayan presentado síntoma alguno.

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